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Anemia

Anemia

En general, la gente se preocupa cuando sus glóbulos rojos están por debajo de los parámetros normales, pero hay que tener en cuenta que también hay que consultar cuando se superan los máximos. Según expertos los excesos de glóbulos rojos también pueden ser causa de enfermedad, por ejemplo si una persona tiene 6 millones, puede ser debido a un exceso de producción, por fallas en el sistema de regulación de la médula ósea; por necesidad de transportar más oxígeno, en el caso de las enfermedades cardiopulmonares; porque la persona vive a mucha altura con menos oxígeno en la atmósfera y, en último lugar, porque tiene glóbulos más chicos y menos eficientes, como en algunas enfermedades hereditarias. En estos casos se busca la causa que generalmente son problemas cardíacos o renales, que origina el desequilibrio y, en base a ello, se recomienda el tratamiento.

Sin embargo, estos casos de aumento de los glóbulos rojos no son tan frecuentes como los de anemia. Estos son más comunes y se ven a diario en los consultorios. Ahora vayamos por partes y veamos qué es lo que provoca esta enfermedad tan común en todas las sociedades occidentales.

Las anemias no son sólo un conjunto de enfermedades caracterizadas por la baja cantidad de glóbulos rojos en la sangre sino también por su calidad. Una persona puede tener la cantidad indicada de glóbulos rojos pero si éstos son de mala calidad, también existe una anemia.

Estos dos problemas se presentan porque, por alguna razón, la médula está teniendo algún problema en la fabricación de glóbulos rojos que, en la mayoría de los casos, se manifiesta cuando una persona se siente muy cansada sin que se haya exigido o está muy pálida. Estos síntomas son muy lógicos si partimos de la base de que los glóbulos rojos cumplen con la función de transportar oxígeno desde los pulmones a todas las células del organismo, así como llevar el dióxido de carbono, un producto de desecho de las células, que resulta tóxico si se acumula, desde los diversos órganos hasta los pulmones, para su posterior eliminación. Además, los glóbulos rojos también son muy importantes por que contienen la hemoglobina.

Esta sustancia es el pigmento que recoge el oxígeno en los pulmones y sólo lo libera cuando llega al lugar preciso. Esa es la función principal de los glóbulos rojos. Cuando la hemoglobina está unida al oxígeno adquiere un color rojo brillante, característico de los glóbulos rojos y de la sangre. Pero cuando ésta se separa del oxígeno se torna más azulada, y la sangre se vuelve de color rojo oscuro. La determinación de la cantidad de hemoglobina que contiene la sangre es ya rutinaria en los análisis de sangre, y por lo que ya hemos explicado, constituye una de las mediciones más importante que se realizan para el diagnóstico de anemia: una persona puede estar anémica por fallas en la hemoglobina aunque la cantidad de glóbulos rojos sea normal o excesiva.

Todas las anemias son diferentes -  Los síntomas de las anemias son prácticamente iguales (cansancio, palidez, astenia), sin embargo, las causas que las pueden originar son muy variadas. Veamos qué es lo que provoca la aparición de las anemias más comunes y cómo se las debe tratar en cada caso:

*Por carencia de nutrientes necesarios – Esta es la anemia más común y se presenta mayoritariamente en las mujeres que realizan dietas muy bajas en calorías y, por consiguiente, en nutrientes, y/o tienen menstruaciones muy abundantes.

-Tratamiento: para formar glóbulos rojos el organismo necesita básicamente tres nutrientes: hierro, vitamina B12 y ácido fólico. Por lo tanto, en primer lugar se receta una dieta que contenga estos nutrientes y, en otros casos, también se agregan vitaminas y/o minerales de acuerdo a cada caso en particular.

*Por un problema en la fabricación de glóbulos rojos – Puede deberse tanto a una incapacidad del organismo para producir suficiente cantidad de glóbulos rojos o hacerlos de baja calidad. Los orígenes de este tipo de anemia pueden ser: un problema alimentario, una enfermedad localizada en otra parte del cuerpo (artritis reumatoide, infecciones crónicas, problemas en los riñones, el hígado o en las tiroides) o un mal funcionamiento de la médula.

-Tratamiento: dependiendo del problema que la origine el médico recetará medicamentos de distinto tipo.

*Por pérdidas sanguíneas – El organismo está preparado para sufrir algunas pérdidas de sangre, pero cuando éstas son muy abundantes (menstruación, úlceras, etcétera) pueden llegar a derivar en una anemia.

-Tratamiento: en algunos casos se debe corregir el mal que lo origina y, en otros, se deben hacer transfusiones de sangre.

*Por talasemia – Esta enfermedad siempre es hereditaria y la padecen personas originarias de las zonas mediterráneas (italianos, españoles, turcos, griegos). Se pueden distinguir dos tipos de talasemia:

-Leve o Menor: hay muchas personas que no se enteran de que tienen talasemia hasta el día en que consultan al médico y en el análisis de sangre se ve claramente la anemia. Recién en ese momento hacen memoria y recuerdan que algún familiar directo también tuvo o tiene este problema.

Tratamiento: en estos casos el médico trata de mantener controlado al paciente. Sólo bajo ciertas circunstancias se lo medica.

-Grave o Mayor: esto sucede cuando un hijo hereda dé ambos padres (Talasémicos Menor) el gen talasémico. Es un cuadro muy grave que necesita de transfusiones desde la infancia. En ciertos casos, puede curarse con transplante de médula.

Es importante que una persona con talasemia menor sepa si su pareja es portador o no de la talasemia para programar o prever la posibilidad del nacimiento de un hijo con talasemia mayor.

Tratamiento: muchas veces el paciente debe someterse a transfusiones permanentes para sobrellevar una vida más normal.

El sexo femenino, desde la adolescencia hasta la menopausia, sufre inevitablemente una pérdida periódica de sangre con la menstruación. Por esta razón los casos más comunes de anemia se presentan en las mujeres que, además de menstruar todos los meses, suelen hacer dietas sin ningún tipo de control.

Ambas anemias, tanto la originada por pérdidas excesivas en la menstruación, como la que se atribuye a las dietas, pueden ser vencidas con un régimen rico en hierro y vitaminas o por la administración de suplementos con estas sustancias. Un error muy común es dar suplementos de hierro o vitamina B12 a cualquier persona que tiene un poco de anemia. Primero hay que hacer un análisis específico para ver a qué se debe exactamente esa anemia y recién después medicar. Muchas veces se da un suplemento que tiene poca cantidad de muchas vitaminas y minerales, cuando quizás ese paciente necesita una sola vitamina o mineral y en proporciones más altas. Por lo tanto, antes de prescribir un medicamento hay que estudiar bien el caso para solucionar el problema puntual porque hay personas que sólo necesitan hierro; otras requieren vitamina B12, a algunas les hace falta ácido fólico y están los que pueden necesitar una combinación o ninguna de ellas.

En las mujeres embarazadas se da un fenómeno que se denomina de dilución que consiste en un descenso de los glóbulos rojos (pueden llegar a tener apenas 3.5 millones) en el séptimo u octavo mes como consecuencia del gran requerimiento sanguíneo de la placenta. Este fenómeno es completamente normal y no significa que la madre esté anémica sino que la sangre se diluyó para abastecer los requerimientos de ella y del bebé y, luego del parto, cuando el cuerpo se equilibra nuevamente, la cantidad de glóbulos rojos vuelve a subir sola.

-Síntomas de la anemia:

*Fatiga severa, letargia y sensación de levedad

*Las uñas se vuelven finas o se quiebran fácilmente

*Palpitaciones, sobre todo después de realizar esfuerzos físicos

*Manos y pies fríos

*Palidez, especialmente debajo de las uñas o dentro de los labios

*Grietas en los bordes de los labios y en la lengua que a veces puede volverse áspera

*Dolores de cabeza

*Pérdida del apetito

*Irritabilidad

*Menos resistencia a las infecciones